Estoy en el medio de un túnel oscuro. Está frío y seco. Tengo dos salidas, que bien podrían ser dos entradas, todo depende de la perspectiva. Si miro hacia atrás veo miles de recuerdos... sí, ciertamente: 1215 días dan para mucho. Hay caras, lugares, recuerdos, lágrimas y millones de risas.
Si miro hacia delante veo una luz que no me permite distinguir bien lo que hay fuera: demasiado incierto.
Pero lo cierto es que me dirijo hacia ella: un reloj me empuja. Es inevitable, lo que se queda atrás no me pertenece.
Pero me siento tan sola... si al menos pudieras recordarme como he llegado hasta aquí quizás me ayudaría y me llenaría de fuerzas para lo que desconozco...
Qué presente tan oscuro, que futuro tan incierto...quizás tanto como el pasado.
EyEme.
sábado, 2 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Blanqueas emociones...
La confidencialidad con los que nos rodean se basa en algo más complejo de lo que parece el simple: "Se lo cuento a mi amigo".
Es difícil encontrar amigos que reúnan todas las características necesarias para que te apetezca soltar lo que llevas dentro de verdad.
Todos presumimos de saber escuchar, pocos saben aconsejar,menos aún, ponerse en tu propia piel.
Me reconozco una persona de palabra fácil por mi tendencia a verme acompañada de un buen amigo y pensar "¿Cómo no te lo cuento?"
Y tanto contar me ha llevado a darme cuenta de la incomprensión entre las personas.
Bien es cierto que el que cuenta cuenta a riesgo de que no le digan nada o, lo que es peor, le digan algo que no le gustará. Sin embargo, todos buscamos un punto de apoyo:
contamos las cosas por algo, como un grito de auxilio.
Me rendiría al conformismo de los amigos que poseo si no fuera porque de verdad tengo a alguien que consigue entenderme como si fuera yo misma.
Porque empiezo a ver que es más rentable contar las cosas en lugar de 20 veces, 1 sola vez, a cambio de ser escuchada, entendida, comprendida e incluso analizada.
Eso lo ha fraguado el conocernos tan bien, tanto tiempo y sobre todo el querernos tanto...tanto.
Seguiré aprendiendo.
¡Ah! Y te seguiré queriendo . . .
Es difícil encontrar amigos que reúnan todas las características necesarias para que te apetezca soltar lo que llevas dentro de verdad.
Todos presumimos de saber escuchar, pocos saben aconsejar,menos aún, ponerse en tu propia piel.
Me reconozco una persona de palabra fácil por mi tendencia a verme acompañada de un buen amigo y pensar "¿Cómo no te lo cuento?"
Y tanto contar me ha llevado a darme cuenta de la incomprensión entre las personas.
Bien es cierto que el que cuenta cuenta a riesgo de que no le digan nada o, lo que es peor, le digan algo que no le gustará. Sin embargo, todos buscamos un punto de apoyo:
contamos las cosas por algo, como un grito de auxilio.
Me rendiría al conformismo de los amigos que poseo si no fuera porque de verdad tengo a alguien que consigue entenderme como si fuera yo misma.
Porque empiezo a ver que es más rentable contar las cosas en lugar de 20 veces, 1 sola vez, a cambio de ser escuchada, entendida, comprendida e incluso analizada.
Eso lo ha fraguado el conocernos tan bien, tanto tiempo y sobre todo el querernos tanto...tanto.
Seguiré aprendiendo.
¡Ah! Y te seguiré queriendo . . .
lunes, 28 de marzo de 2011
Cuanto menos te entiendo, más me gusta.
Sentirse algo odiado por algunas personas de tu alrededor reconforta cuando hace que tú te sientas bien contigo mismo. Exageremos el término "Odio" para referirnos al estado de saber que hay quien no valora lo que haces, no le gusta, no lo ve como tú y se limita a decírtelo claramente, a tirarte indirectas sangrantes o a ignorarte directamente.
Digamos que en ese estado de ignorancia me encuentro yo ahora mismo: la que yo provoco para protegerme de las cosas que no me gustan: y es que empieza a darme igual que no me llames, que no me hables, que no tengas tiempo para mí o llanamente no me saludes. Hoy sé que yo estoy ahí para cuando quieras ser como eras siempre, hablarme, pedirme ayuda, ejercer de familiar... lo que quieras. No sé bien qué te corresponde.
Creo que me hace bien sentir que no soy como tú. Quizás por eso no merezcas ni una sola lágrima.
Qué bien vienen los paseos...
Digamos que en ese estado de ignorancia me encuentro yo ahora mismo: la que yo provoco para protegerme de las cosas que no me gustan: y es que empieza a darme igual que no me llames, que no me hables, que no tengas tiempo para mí o llanamente no me saludes. Hoy sé que yo estoy ahí para cuando quieras ser como eras siempre, hablarme, pedirme ayuda, ejercer de familiar... lo que quieras. No sé bien qué te corresponde.
Creo que me hace bien sentir que no soy como tú. Quizás por eso no merezcas ni una sola lágrima.
Qué bien vienen los paseos...
jueves, 24 de marzo de 2011
¿Podremos tener algún día tranquilo?
Los humanos tenemos una tendencia innata de complicarnos la vida. En lugar de pensar en lo que tenemos que hacer ahora, hoy, en este momento, vamos siempre más allá, buscando adivinar el futuro, respondiendo con respuestas inquisitivas aquello que nos preguntamos a nosotros mismos día tras día, creando situaciones ficticias y anteponiendo sentimientos y sensaciones que aún están por llegar.
Así, nos hacemos daño de antemano. Creemos saberlo todo y empleamos nuestra inteligencia, o lo que quede de ella en reafirmarnos en posturas estúpidas.
Gracias por venir una vez más en el momento justo para enseñarme que las cosas no tienen tanta importancia. Gracias porque de una forma u otra sé que estás ahí, que siempre nos tendremos.
Y gracias también a los que sólo tengo a ratos, consiguen que me sienta más vinculada a mi misma...
Deseando terminar mi racha de mala suerte.
¿Qué romperé hoy?
[Otro jueves 24, como los de febrero :) ]
Así, nos hacemos daño de antemano. Creemos saberlo todo y empleamos nuestra inteligencia, o lo que quede de ella en reafirmarnos en posturas estúpidas.
Gracias por venir una vez más en el momento justo para enseñarme que las cosas no tienen tanta importancia. Gracias porque de una forma u otra sé que estás ahí, que siempre nos tendremos.
Y gracias también a los que sólo tengo a ratos, consiguen que me sienta más vinculada a mi misma...
Deseando terminar mi racha de mala suerte.
¿Qué romperé hoy?
[Otro jueves 24, como los de febrero :) ]
lunes, 21 de marzo de 2011
It's coming home, it's coming home, it's coming...football...
En la vida, como en el fútbol, nos esforzamos rápidamente por aquello que nos importa, empleamos nuestra energía y corremos porque el tiempo nos pisa los talones… cuando llegamos al área pequeña del asunto, las opciones se bifurcan: podemos meter el gol, celebrarlo y ganar la victoria; pero también puede el adversario quitarnos la posesión de aquello que queremos y realizar un contraataque que nos deje desprevenidos y nos haga correr cuesta abajo, sin más intención ni más miramiento que recuperar aquello que era nuestro.
En la vida, como en el fútbol, no sirve de nada meter unos cuantos goles si no ganas el partido, porque la prensa es exigente y no valorará tu esfuerzo, sino que criticará lo que te faltó por hacer.
No valen las patadas, los empujones ni las zancadillas. Hay faltas involuntarias, tantas como errores grandes que conllevan tarjetas rojas. También hay público, que aunque más reducido, te sigue con pasión, te vigila con cariño, llora contigo y te regaña cuando eres vago, no te mueves, te quejas sin motivo o te tiras al suelo para llamar la atención.
En la vida, como en el fútbol, podemos repartir la carga con nuestros compañeros de fatiga, ayudarlos a levantarse del suelo o simplemente darles un buen pase, ese que necesitan para triunfar. Hay saques de puerta, que son segundas oportunidades, para hacer las cosas bien esta vez; hay corner, situación extrema que nos hace reaccionar en un instante para impedir perder.
En la vida, como en el fútbol, siempre quedará pensar qué habría pasado si hubiéramos chutado a puerta, cómo habríamos celebrado el gol de haber ganado, o cómo nos iría si hubiéramos aceptado la oferta de otro equipo.
¿Sabes que es lo mejor del fútbol? Que cada semana es una nueva oportunidad para intentar ganar.
En la vida, como en el fútbol, no sirve de nada meter unos cuantos goles si no ganas el partido, porque la prensa es exigente y no valorará tu esfuerzo, sino que criticará lo que te faltó por hacer.
No valen las patadas, los empujones ni las zancadillas. Hay faltas involuntarias, tantas como errores grandes que conllevan tarjetas rojas. También hay público, que aunque más reducido, te sigue con pasión, te vigila con cariño, llora contigo y te regaña cuando eres vago, no te mueves, te quejas sin motivo o te tiras al suelo para llamar la atención.
En la vida, como en el fútbol, podemos repartir la carga con nuestros compañeros de fatiga, ayudarlos a levantarse del suelo o simplemente darles un buen pase, ese que necesitan para triunfar. Hay saques de puerta, que son segundas oportunidades, para hacer las cosas bien esta vez; hay corner, situación extrema que nos hace reaccionar en un instante para impedir perder.
En la vida, como en el fútbol, siempre quedará pensar qué habría pasado si hubiéramos chutado a puerta, cómo habríamos celebrado el gol de haber ganado, o cómo nos iría si hubiéramos aceptado la oferta de otro equipo.
¿Sabes que es lo mejor del fútbol? Que cada semana es una nueva oportunidad para intentar ganar.
jueves, 17 de marzo de 2011
Ya me despido del abrigo =)
Despunta la primavera...
por fin he encontrado sol y cielo azul al subir la persiana esta mañana. Es una forma totalmente diferente de comenzar el día; el Sol me ayuda a estar de buen humor, le aporta a mi día una chispa que no encuentro con las nubes grises de los últimos días.
La primavera trae tiempos de estudios: vendrá la cara oculta de los buenos días y las tardes de paseo con niños correteando cuando me encuentre delante de un montón de folios, subrayadores y cafeína.
Pero es Primavera. Y en primavera la gente sonríe aunque tenga los ojos rojos y estornude, porque pasear es más barato y porque el aire va cargado de buenas vibraciones.
A ver si nos enamoramos un poco de las cosas pequeñas aprovechando todos estos días
:)
...que difícil escribir a gusto de todos.
por fin he encontrado sol y cielo azul al subir la persiana esta mañana. Es una forma totalmente diferente de comenzar el día; el Sol me ayuda a estar de buen humor, le aporta a mi día una chispa que no encuentro con las nubes grises de los últimos días.
La primavera trae tiempos de estudios: vendrá la cara oculta de los buenos días y las tardes de paseo con niños correteando cuando me encuentre delante de un montón de folios, subrayadores y cafeína.
Pero es Primavera. Y en primavera la gente sonríe aunque tenga los ojos rojos y estornude, porque pasear es más barato y porque el aire va cargado de buenas vibraciones.
A ver si nos enamoramos un poco de las cosas pequeñas aprovechando todos estos días
:)
...que difícil escribir a gusto de todos.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Manifiesto contra caparazones.
Siento la necesidad de rebelarme contra todo eso que te cubre, lo que hace que no te pueda disfrutar un poco más, que no pueda sentirte cercano, que en cierta medida te pierda...
Cansada de retener un abrazo, una mirada o al menos un par de besos. Mintiendo si dijera que no pienso en ti cuando me voy a la cama, que no miro tu foto... pero frustrada al despertar, cuando no nos encuentro, no te veo y volvemos a entrar en el juego del disimular...
Como me gustaría contarte todo lo que te he echado de menos... o aun mejor, como me gustaría ponerme a tu altura, desaparecer y que las cosas dejaran de importarme.
Como me gustaría que fueras el "Tú" que yo conocí.
Como me gustaría que no me gustaras.
Va por ti, sol.
[ En camino mi 5º resobrin@ ... tal y como soñé, ¿Coincidencia?]
Cansada de retener un abrazo, una mirada o al menos un par de besos. Mintiendo si dijera que no pienso en ti cuando me voy a la cama, que no miro tu foto... pero frustrada al despertar, cuando no nos encuentro, no te veo y volvemos a entrar en el juego del disimular...
Como me gustaría contarte todo lo que te he echado de menos... o aun mejor, como me gustaría ponerme a tu altura, desaparecer y que las cosas dejaran de importarme.
Como me gustaría que fueras el "Tú" que yo conocí.
Como me gustaría que no me gustaras.
Va por ti, sol.
[ En camino mi 5º resobrin@ ... tal y como soñé, ¿Coincidencia?]
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