lunes, 9 de mayo de 2011

Jodida, pero contenta.

Esperando que no esperes de mí mi arrastre. Porque no tengo intención alguna de renunciar a lo que siento, porque no he hecho absolutamente nada para merecer nadar entre tanta tristeza; porque ayer me miré al espejo y vi la cara más triste que había visto jamás.
Mis ojos se deslizaban ligeramente hacia abajo de las puntas exteriores y su color era rojo, rojo inundado, rojo desesperación. Porque he tenido que aguantar como una campeona lo que me correspondía y lo que no, y me duele la espalda de cargar con culpas que no me pertenecen.

Porque me siento sola, pero me quiero más que nunca. Viajo de la autoestima al egoísmo, de la risa al llanto y de la momentánea felicidad a la tristeza en milésimas de segundo.
Y ahora sí que no tengo fuerzas; ahora sí, espérame si quieres y si no es así, lo entenderé como intento entender todas las cosas que se me caen de las manos sin haberlo deseado, sin haber hecho nada sino portarlas en mí con la mayor delicadeza del mundo.


Porque "querer" empieza a no ser suficiente, ¡Pero no podréis conmigo!

sábado, 7 de mayo de 2011

Voy buscándote en mis planes . . .

Lo más raro de lo mala que ha sido mi semana lectiva ha sido lo bien que me he sentido conmigo misma. O me ha pillado con la conciencia más tranquila que de costumbre, o algo está empezando a cambiar en mí...

Sea lo que sea me gusta, ya era hora de confiar más en mis posibilidades y dejar de cojear.

Ya va siendo hora de quitarme ciertas convicciones pero sobretodo de revestirme con lo que los demás dan, para que entiendan así, desde fuera, por qué ciertos comportamientos son injustos
(como nos ha pasado a todos alguna vez).


.Necesito cosas nuevas.

viernes, 6 de mayo de 2011

Hoy es siempre todavía...

...por eso sé lo que merece la pena, y lo que no.

jueves, 5 de mayo de 2011

Contigo he comprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida ...

Aún no hemos llegado a la mitad de la semana y ya me está tocando aprender que las cosas que deberían ser más importantes en la vida, pueden desmoronarse y caer cual montón de ceniza. La familia, los amigos, las vivencias, incluso los sentimientos. De la noche a la mañana desaparecen de nuestras manos.

Y empiezo a sentirme cada vez más cansada, más encerrada. Qué más da cómo haya salido el examen de hoy, el tiempo que haga en Candanchu o que los más cercanos son los que más alejada me hacen sentir, a nadie le importa.
¿Han de importarme ellos a mí?
Cada uno busca su vida como puede, y aunque me cueste, tengo que empezar a hacer la mía: viajar, conocer gente nueva, entrar, salir y sobre todo dejar de depender, de afectarme.

Ha llegado la hora de hacerme un poquito más invisible de lo que ya era...aunque lo que haga en realidad sea engañarme, pues sé que cuando esté al borde del olvido vendrás a por mí.

martes, 3 de mayo de 2011

Démosle al miércoles la confianza que no trajo el martes...

-Quiero abrazarlo
*¿Crees que te hará bien?
-¿Qué más da? Quiero abrazarlo ¿Crees que él también quiere?
*Claro que sí
-¿Entonces por qué no puede ser el hombre de mi vida?
*Porque te haría daño
-Lo sé...
*Pero no te preocupes, tan sólo disfruta, es el momento, vive tu aventura.
-Pero la forma en que me sentí aquel día...
*¿Lo quieres?
-No
*¿Entonces?
-Quiero abrazarlo, ¿Crees que él también quiere?
*¡Claro que sí!

Y no sé de qué forma dejar de adorarte sin duelo entre nunca y quién sabe . . .


... cuando quemes tus naves no me pierdas las llaves del cielo.



Que no haya sido un buen comienzo de semana no significa que haya dejado de sentirme bien; porque, para todos aquellos que aún no lo sabíais, no he hecho absolutamente nada malo.
¿Qué más da si las cosas se vuelven en mi contra?

¿Es que acaso lo que posees ahora te pertenece para siempre?

domingo, 1 de mayo de 2011

Decepción.

(Del lat. deceptĭo, -ōnis).
1. f. Pesar causado por un desengaño.


Porque lo mejor que tienes, decepción, es la claridad que hay en tu mirada; agarras a las personas por la espalda sin que puedan escapar a tiempo y te enfrentas a ellas a pesar de saber que dejarás tristeza a tu paso.

Tranquila decepción, tú sólo eres la mensajera, el resto es trabajo nuestro. Darse cuenta, reaccionar y tomar las medidas pertinentes. Nada vuelve a ser lo mismo cuando tú llegas, decepción.

Ya no serán las mismas confesiones, los mismos ratos, la complicidad. No habrá "lo hago porque confío en ti", ni "tenemos que hablar".
Pero al fin y al cabo gracias, porque sin ti seguiríamos ciegos.



...y si vienes muy cargada no pasa nada, porque la experiencia demuestra que cuanto más rápido y más junto, mejor.
Ya volverá a amanecer.