lunes, 3 de octubre de 2011

Escucha una cosa que te voy a decir...

Hoy he empleado un tiempo de mi reflexión a los pequeños castigos que nos imponemos a nosotros mismos; a veces porque no queremos que algo se nos olvide, otras simplemente porque no queremos olvidar...
y aunque me encuentre por ahí algunas personas que aún no lo entiendan yo no quiero dar ningún carpetazo a mis asuntos: disfruto sacando un hueco para cada cosa; a veces, incluso, estoy disfrutando dentro de la frustración que supone dejarse el aliento en llegar a un determinado sitio o cumplir con aquello que te pidieron, ¿No pasa la vida tan rápido? ¿No decimos siempre que es una montaña rusa? Entonces, ¿Qué haces ahí parado...? Yo no quiero olvidar nada, ni a nadie.
Prometo que una vez al día te recordaré con todas las consecuencias. Quizás las cosas malas que nos hayan podido pasar me hagan colorearme de vergüenza...pero también sé que las buenas estarán ahí para arroparme y hacer de un estúpido camino en línea recta hacia la facultad un camino con una sonrisa idiota que ni los macarras sentados bebiendo litronas de diez a diez podrían entender.
Voy a seguir hablándole a todas tus fotografías y ¡por supuesto! voy a seguir pensando que puedes oírme. Miraré el atardecer con nostalgia porque mientras no estés a mi lado para verlo será así; pero después le contaré a las estrellas que te echo muchísimo de menos.

La necesidad que tengo hoy de expresarme no es negociable, porque la escritura sigue siendo un medio de desahogo ante infortunios, pero también la mejor forma de plasmar el enamoramiento por las cosas buenas que nos pasan, para luego leer, y recordar...

Ni qué decir tiene, no es obsesión: es anhelo.
No dudes, no perderé la esperanza...
y por favor: búscame; yo te esperaré siempre.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Cal y arena

Mi peor defecto se ve apoyado o relacionado con la mejor de mis virtudes; y es que aunque debo seguir en el esfuerzo diario de controlar mi genio, que me lleva a exageradas preocupaciones y desaires por las cosas que no salen bien, también sé que en un minuto puede cambiar todo de repente, dibujándose una gran sonrisa en mi cara (de esas que me impiden ver de cómo se me entornan los ojos, y que casi siempre van acompañadas de un gritito un tanto infantil...)
porque ha llegado una noticia, una palabra o una señal que se hace hueco en tu corazón; que tiene el poder de brindarte lo que la rabia no te dejaba ver, trayéndote de nuevo su calor...
Sí, me siento orgullosa de que me hagan feliz las cosas pequeñas.

¡Así que vámonos a Madrid!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un resquicio de luz...

...ese que hasta no queriendo acabamos viendo.

Todavía me cuestiono algunos días de dónde me vendrán las fuerzas, las ganas...
ilusión, qué mal te escondes, siempre te pillo.

Meterse las manos en los bolsillos y mirar cinco minutos a tu alrededor. Ya no vas a arreglar nada, pero ten cuidado... no vayas a romper algo.

Y es que sentirse bien con uno mismo sigue siendo el primer paso para la plenitud; aunque, como siempre digo...sin egoísmo.

lunes, 5 de septiembre de 2011


Con los años, la vida nos llena de grandes motivos para no querer crecer. Debí hacerle caso a mi padre y mantenerme en una edad que no pasara de un dígito para el resto de mis días.

Una de estas razones de peso es mirar con hostilidad a tu alrededor, cayendo en la cuenta de que las personas que te rodean no cumplen las expectativas que diste para ellas; llenando todo de egoísmo y una visión que se centra demasiado en el orgullo y los defectos, que no deja de ser una propia proyección de los nuestros, exigiendo a los demás la mitad de lo que nos exigimos a nosotros mismos... esperando ser correspondidos como nosotros correspondemos o que al menos se interesen por nuestra vida como nosotros nos olvidamos de interesarnos por la suya.

No, no es tan bonito como me lo contaron.

jueves, 1 de septiembre de 2011

First Aid

Necesito hablar conmigo, quizás perdonarme.
Necesito recuperar mi entusiasmo por vivir, dejar este enfado permanente.
Volver a las emociones que me llenan...que me hacen reír con esa risa que tanto me gusta, cuando me cuesta respirar y se me empañan los ojos.
Necesito volver a creer.

miércoles, 24 de agosto de 2011

¿No decías que te gustaba que sonriera?


Entonces allá donde estés, a pesar de encontrarte al otro lado del charco, déjame seguir siendo una pequeña parte de tu vida. Un recuerdo de una amistad que un día nos miró fijamente a los ojos y nos unió por horas...

Sabré cómo estás. Te veré sin tocar tus rizos y me enteraré de tu vida a pequeñas pinceladas...
pero no me importa; tengo la gran suerte de haberte conocido y eso, eso es un tesoro.

viernes, 29 de julio de 2011

En las noches de diciembre...


eL problema no es que converjan dos ríos. El problema son los aguaceros.