viernes, 25 de enero de 2013

To B or not to B

Nuestras decisiones no sólo nos definen, también definen lo que nos pasa. Dar el paso, echarse atrás, salir corriendo o quedarse. Es increíble como un pequeño gesto puede cambiar toda una vida.
He dejado de castigarme por tomar las riendas de mi vida y empezar a caminar, de esa forma tan mía, de decisiones firmes pero nunca seguras hasta el último momento... No a los "nos" seguros, ni a los "Sis".
Deja que pase el tiempo, mira lo que pasa y decide, pero nunca a largo plazo, ¿Para qué?
Sé de lo doloroso de mis decisiones y soy consciente de cada lágrima que se pueda derramar en la distancia. Pero ya paré de castigarme...y querer dejó de ser suficiente. Así, en este punto del camino, contemplo mis decisiones cuando quiero mirar atrás. Me gustan mis cicatrices, mis heridas de guerra, porque son recuerdos que no duelen. No es que tenga que sentirme orgullosa de todas las cosas que he hecho... es que algunas decisiones hay que hacerlas igual que los "piercing", rápidas y dolorosas, en lugar de prolongadas...y que acaben con nuestra capacidad de decisión.

miércoles, 16 de enero de 2013

Lágrimas de sinceridad.

No llegó a caer la lágrima porque estaba haciendo fuerza contra la silla. No rodó por mi cara porque miraba hacia arriba sujetándola a pesar de que me estaba impidiendo ver con claridad; pero es que cuando llegas al final de un sendero arduo, lleno de malos ratos que solo tú has compartido contigo, por miedo, por no querer incordiar, por no hacer daño... cuando después de todo eso te sinceras con alguien que está enfrente de ti para escucharte y no juzgarte y lo que es mejor, no te conoce (aunque represente al que te conoce antes de llegar al mundo), cuando le abres el corazón y no te deja hablar porque te está diciendo lo que mucha gente te ha dicho pero hacía mucho que no escuchabas, que tienes los ojos transparentes y una cara que no sabe mentir, que te valores y empieces por respetarte a ti para después respetar a los demás, entonces y sólo entonces las ideologías y los prejuicios se caen y sólo queda la verdad.

Y...ay, qué difícil es sujetar una lágrima cuando sale la verdad.

viernes, 11 de enero de 2013

Y como todo en esta vida, llega.

He cambiado la cifra derecha, las he hecho iguales porque soy así de perfeccionista, así que creo que aquí me quedo para los restos.
Este 11 de enero es viernes, como aquel del 91 en que dice mi madre que le di una buena mañana. Aquel en que mi hermano mayor llevó al por entonces único hermano pequeño al colegio y él se dio el gusto de no ir al instituto porque el nacimiento de su hermana le parecía un buen motivo para quedarse en casa y tomarse el día libre. Viernes a las 13 h., como aquel del 11 del 1 del 1991.

Han pasado 22 años y hoy me gustaría compartir lo contenta que me siento por estar en este mundo (que ya es bastante regalo) con todos los que forman parte de mi vida, en todas sus dimensiones.
La infancia me mostró que cumplir los años después de los reyes era una suerte que pocos podían compartir por la cantidad de regalos. La adolescencia me enseñó que los reyes existen sólo en esencia y que se podría ahorrar un poco compartiendo los regalos; la universidad me enseñó que cumplir los años en enero no "mola" nada, y que me quitaría de celebrar este día con muchos seres queridos por estar apoyando los codos.
En cualquier caso lo importante es que se hacen notar, y aunque ahora las redes sociales facilitan el "quedar bien" me sigo alegrando de que cada persona dedique un momento a desearme algo bueno. Me despedí personalmente de los 21 con esa nostalgia que me da siempre al mirar atrás pero me prometí a mí misma que haría de los días que tengo por delante con 22 para hacer cosas, si no grandes, al menos buenas. Y aquí estoy, feliz, porque siempre digo que la cantidad es lo de menos, que el día del cumpleaños de uno no deja nunca de ser "su día" pase lo que pase. Gracias por las felicitaciones, por estar ahí, por leer.
Yo también tengo deseos buenos para todos, para que podamos cumplir muchos años más juntos, porque como decía mi bisabuelo cuando le decían viejo sus amables nietos: "Lo importante es que lleguéis".

jueves, 10 de enero de 2013

As de corazones.

Supo arrancarle el corazón del pecho, mirarlo entre sus manos y despedazarlo en un momento para después, como si de poseer toda la eternidad se tratara, componerlo trozo a trozo, pieza a pieza y mimarlo con calor hasta dejarlo perfecto; para después irse, con la desfachatez de llevárselo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012

Me conformo con seguir siendo parte de la vida de todos y cada uno de los que me rodean, en más o menos medida, eso poco importa (o así me lo han querido enseñar los años). Lo importante es seguir estando ahí...el cómo...tenemos 365 días de aquí en adelante para cambiarlo o dejarlo igual; en cualquier caso, no hay que perderse.
A mí me gustaría no perderme nada del 2013 (y eso que algún que otro acontecimiento importante me va a pillar en la distancia) pero igual, estaré ahí de una u otra manera.


No hagamos propósitos de año nuevo, hagamos propósitos de día nuevo y tomemos el 1 de enero como referencia para levantarnos cada día y luchar contra la parte de nosotros mismos que queremos cambiar. Creo que sólo así podemos cambiar a mejor también lo que nos rodea.
Personalmente, este día me inspira tristeza, siempre siento más nostalgia por lo que se va que deseos hacia lo que viene, pero como venir tiene que venir de todas formas, vamos al lío.


Feliz entrada de año a todos, y felices 365 próximos días.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Come, reza, ama


“Muchas veces, perder el equilibrio por amor, es parte de vivir una vida con equilibrio”

                Al final, he llegado a creer en algo que yo llamo “la física de la búsqueda”: una fuerza de la naturaleza que se rige por leyes tan reales como la ley de la gravedad. La regla de la física de la búsqueda viene a decir algo así: si tienes el valor de dejar atrás todo lo que te protege y te consuele, lo cual puede ser desde tu casa hasta viejos rencores y embarcarte en un viaje en busca de la verdad, ya sea interior o exterior…y si estás dispuesto a que todo lo que te pase en ese viaje te ilumine y a que todo el que te encuentres por el camino te enseñe algo, y si estás preparado sobre todo a afrontar y a perdonar alguna de las realidades muy duras de ti mismo, entonces la verdad, no te será negada. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Echando la vista atrás (II)

Nunca tuve el mar tan cerca...encontrándome tan lejos.
Nunca estuvo el agua tan dulce y caliente, y nunca temí perder el conocimiento entre el vapor.

Volvería a perder el sueño y con él la razón, el darme cuenta de la ausencia.
Volvería a atragantarme con mi propio corazón con tal de que el mar volviera a envolverme.
Me hirieron las rocas, me acariciaron las olas y me dejé arrastrar.

Y al final... me llevó a la orilla. Y corrí, corrí todo lo que pude para intentar romper ese embrujo.
Pero no debió funcionar, porque aún sueño con él todas las noches.
Parece llamarme y yo, que no quiero que se olvide de mí, le cuento que volveré
sin que me importen los pies que paseen por su orilla:
me vale saber que estará ahí, para cuando quiera perderme otra vez.