sábado, 20 de abril de 2013

Texto Libre

Imponerse una carga, no soltarla, llevarla tras tus pasos, vislumbrar la meta, empezar a subir la montaña, sangrar las manos, soportar el sol en los ojos, el viento frío se clava casi no te deja respirar, los que no van cargados ya están arriba, nadie se para a ayudarte, no pueden. Ya queda menos, ¿Y si...? No, seguir, la pesadez de las piernas, parar a tomar el aire, mirar por un momento hacia abajo, no recordar dónde empezaste o por qué...respirar, mirar la mezcla de colores en el horizonte. Admirar el mundo por unos segundos y seguir...
no darte cuenta de te alejas... y hace rato que soltaste la cuerda. 

jueves, 18 de abril de 2013

Les vies croiseés.

Para los momentos en los que no pueda notar tu respiración en mi pelo he archivado imágenes que los años no me podrán robar. Para cuando no me cojas de la mano debajo de la mesa tengo cerca las cosas que me recuerdan a ti. Para cuando me apetezca un abrazo tuyo guardo tu olor.


Pero para cuando quiero decirte  que te quiero nunca tengo palabras.

miércoles, 17 de abril de 2013

La de la Luna

Ella mira la Luna desde su ventana.
Ella mira la Luna y piensa que nada ha cambiado, que sigue siendo la misma, aunque no sea la misma ventana. Ella le pregunta a la Luna por qué tiene la desfachatez de seguir en el mismo sitio, con el mismo color, cambiando de tamaño una y otra vez, para volver a llenarse finalmente; ella mira la Luna y ve un universo infinito que se expande y la rodea y se acuerda de un vestido blanco, un convite, no muchas personas y una vida silenciosa...a ella también la rodeó lo que ella consideraba su universo, pero ella hace tiempo que no es el universo de nadie. No, ella nunca necesitó ser tan importante como la Luna...ella sólo quería tener un lugar, irse para luego regresar, cambiar sin perder el origen, no perder su aspecto, no perder su esencia, la magia, lo que mueve el mar...como la Luna.

Ella lo mira a él, y mira la Luna.

lunes, 15 de abril de 2013

Dicen que la felicidad consiste en dejar que todos los sucesos sucedan.

Dicen que la felicidad consiste en dejar que todo los sucesos sucedan; yo también solía decirlo.
Sin embargo, en este último periodo de altibajos, nervios, caídas y por qué no decirlo, soledad, he caído en la cuenta de que no he perdido las ganas de encontrar la felicidad, esa que siempre veía yo en los detalles más insignificantes, pero ya no confío en los sucesos. Ahora elijo yo.

Ya he pasado unos días aislada, con el ordenador como medio de comunicación con el resto del mundo, pasando por el ánimo, la desgana, la sonrisa y la lágrima con mucha facilidad. He roto todo lo que he tocado, me he desquiciado y he descargado mi ansiedad haciendo kilómetros en una bici que no me llevaba a ninguna parte. Ya me he mirado en el espejo sin reconocerme y ahora me toca encontrarme.

Quizá este sea el primer paso, volver a este pequeño rincón a desahogarme. He vuelto a encender una vela, a poner buena música y a escribir.

Cuando supe anteponer tu felicidad a mis sentimientos y me fui con lágrimas en los ojos caí en la cuenta de que había aprendido a querer de verdad. Puede que fallara el objetivo, pero no hay nada más bonito que saber que eres capaz de hacerlo.
Ahora he vuelto a pensar que toca quererme un poco más y aunque seguramente vuelva a dejarme de lado y lo que es más, volveré a perderme, elijo volver a ser yo. Elijo volver a reírme por nada, elijo volver a ver cien veces el vídeo del mono que me hace gracia, elijo a mi familia, a mis amigos, elijo terminar la carrera este año muy a pesar de lo que puedan decir, elijo desquiciarme cuando lo necesite con tal de volver a apreciar más lo que me rodea, elijo mi vida tal y como es, porque ella me ha enseñado que por muchas malas rachas que vengan soy afortunada. Me agarro a lo que elijo y descarto todos los sucesos.

...Aunque como quererte no lo elegí, olvidarte es imposible.

lunes, 8 de abril de 2013

Hay dolores tan fuertes, tan profundos y tan agudos, que ahogan al corazón, y ya no puede llorar.
Y es que no hay nada como el dolor por lo que se fue, lo que pudo haber sido y lo que nunca será
(Sabina).



Sigues inspirándome.

jueves, 21 de marzo de 2013

Yo soy la chica que se mete la mano en el bolsillo mientras se cepilla los dientes, que se queda mirando a los perros que van asustados en el metro porque el suelo se mueve, que juega al escondite con los bebés que van en los carritos y que intenta sonreír a la gente porque piensa que cuesta lo mismo que llevar la cara hasta el suelo.
Hoy he leído una frase de Paulo Coelho que me ha llamado mucho la atención: No dejes a nadie hacerte creer que no mereces las cosas buenas que te pasan, y ciertamente creo que me voy a aplicar el cuento.
Porque he dejado muchas cosas en el camino, he herido algún corazón y me cuesta controlar mi carácter, pero es no me hace de piedra en ningún momento, eso nunca ha significado que a mí no me duelan las cosas y menos, menos, que me conozca(is) tan bien como creéis.

jueves, 14 de febrero de 2013

Cuestión de ser... políticamente correctos.

Ciertamente, me estoy sorprendiendo a mí misma. Este no es mi estilo, ni mi temática. Yo soy más de valorar los hechos y tomar mis propias decisiones, no suelo hablar de política, y sin duda soy una gran enemiga de esos politicuchos de facebook, que todos los días suben artículos, se indignan y claman al cielo por causas de las que sin duda saben la mitad, no habiendo considerado todos los ángulos de vista, todas las raíces y sus consecuencias (ojo, que yo tampoco lo hago, pero por eso estoy calladita).

Me gusta aprender de cada persona y cuando veo a alguien con un punto de vista muy radical, aparte de estar de acuerdo o no siempre pienso por un segundo: "Bueno María, y si tú estuvieras en su lugar, ¿Qué pensarías?" y últimamente con todo esto del Erasmus y las distintas "nacionalidades" estoy más metida en el terreno de las opiniones independentistas.

Mi relación con la política siempre ha sido más bien escasa, he seguido mi propio criterio de forma silenciosa, nada más. Sé que ha de importarme y sé que realmente debemos ejercer nuestros derechos para que las cosas vayan por el camino correcto (también nuestras obligaciones). No sé de política; pero mi padre, aparte de enseñarme que tenía que estar en el ajo me gustara o no porque nos toca a cada uno por igual, me enseñó lo que está bien y lo que está mal, y de eso sí sé.


Por eso me parece mal que haya personas de mi entorno engañando, literalmente, a gente de otros países con frases como "Galicia es un país dentro del Estado Español" o, "Soy catalana, no española". 
Cierto es que a mí estas cosas como siempre digo me pillan de lejos, porque como chica "del medio" digamos que opino, callo y las veo venir. Yo no vivo con el problema de tener que estar siempre guerreando, yo no vivo tratando de demostrar algo. Yo vivo para desarrollarme como persona y vivo sabiendo dónde he nacido, cuál es mi nacionalidad e incluso me atrevo a decir que la adoro, aunque haya ineptos con los bolsillos llenos de dinero cargándose la poca reputación que nos queda.

Pero realmente me hace gracia, me hace gracia que me pongas la buena cara y que luego en la espalda seas tan independiente, tan negada y tan segura. Me hace gracia porque te he tendido mi mano, te he ayudado en lo que he podido, tomas mis utensilios, mi ordenador y compartimos espacio. Creo que realmente confiaba entre una relación de respeto como compañeras, creo que esperaba aguantar tu chirriante y alarmante (a mis oídos) mal aprendido castellano porque tú serías capaz de mirar la bandera que cuelga de mi pared, peculiar forma mía de traerme la casa al país ajeno. Cuando de cara al público te veo perder todos esos papeles delante de mí, me vuelve el escepticismo y por qué no decirlo, viene acompañado de bastante mala leche.

Esto no es Madrid-Barça, esto es un mutuo entendimiento que debería venir de unos valores adquiridos en casa.  Y no me gusta porque de por sí no me gusta en general la gente de doble cara, sea cual sea su procedencia.







Me siento un poco rara escribiendo estas líneas que voy a publicar sin releer antes de pensar que puedo estar metiendo la pata, pero creo que más que dar una opinión política, lo que necesitaba era desahogarme.


Buenas noches, que ya es hora.