lunes, 20 de mayo de 2013

Voy a intentar ser directa, a ver qué sale.

Dejé una puerta entreabierta. Tú has dado un portazo.
Nunca dije no. Optaste por ignorarme.
Yo dije "Tiempo". Tú has dicho "Nunca".
Ahora no sé si leerás esto, pero poco importa ya.







Un domingo que se va con las lágrimas que trajo.
A penas la primera hora del lunes, y esta semana ya se presenta importante, intensa, rara.
Por los que se van por propia decisión y los que estando lejos queremos seguir estando. Mañana, querido primo, estaré contigo en alma. Ya le has cambiado el motor al coche, esto es sólo ir a pasarle la ITV.

jueves, 16 de mayo de 2013

Lo peor no es que seas imposible. Lo peor es que seas perfecto.

Porque un día de autoestima lo tiene cualquiera, ella se levantó aquel día con muchas horas de sueño en el bolsillo y ganas de comerse el mundo. Ducha y desayuno en albornoz adornados por la música de Frank Sinatra y el que hasta ahora parece su más digno sucesor: Michael Buble. Sonreía mientras se ponía lo mejor que tenía en el armario para verse bien evitando la provocación más directa y pensaba en cómo sería la noche de aquella mañana que tan de película se había presentado.

Terminada la jornada laboral se dispuso a comer en el centro, llevando aún en la cabeza las últimas palabras del jefe de departamento: "Nos vemos mañana.... o en el futuro". Bastaba con eso para mantenerla feliz, a pesar de que la situación con él le hizo pensar que por primera vez en su vida tenía un prototipo de hombre ideal, algo que hasta el momento no había conseguido definir. Ahora, la idealización había pasado a tener una cara, un nombre y un carisma, muy difíciles de encontrar.

Una parada en la oficina de correos y una idea repentina: comer enfrente. Nunca se había decidido a entrar a esas cafeterías "Coffee Lovers" que podían encontrarse en varios lugares céntricos y aquella parecía la ocasión perfecta de tomar un sandwich y un coffee, aunque sin lover.

Una vez encontró una mesa pequeña para no robar mucho espacio, se sentó a contemplar el nuevo sitio con el encanto que tienen las primeras veces en un mundo que parece carecer cada vez más de ellas. Fue entonces cuando lo vio. También cuando él la vio a ella, a cada cual, más sorprendido.
Era el hombre perfecto. Parecía sacado de una película tipo...Los chicos del coro. Vestía quizá demasiado clásico para la época y para la temperatura, pero sin duda lo que más impacto causó en ella, es que estaba escribiendo. Así que ni corta ni perezosa sacó de su bolso el bolígrafo y abrió su cuaderno, el que yo ahora tengo en mis manos:



           "Un chico guapísimo escribe, me mira y sonríe. Pienso en que quizá yo algún día pueda ser escritora; y venir a Praga a verte, a comer tarta y que me sonrían. Que me sonrías. 

He pasado 22 años creyendo que no tenía prototipo de hombre ideal; 4 de ellos convencida de que el hombre de mi vida eras "tú", 6 meses soñando con un imposible y finalmente, exhausta, me siento en un café y encuentro lo que quizá más necesito, alguien perfectamente alcanzable que me recuerde lo joven y guapa que soy, lo bueno que me queda. Hoy es, definitivamente, un día de película; ¿Por qué no? Esta Carrie también merece su Big. Ya va siendo hora de que alguien me vuelva loca con una mirada, que me apunte su teléfono, que haga por conocerme, que se ría por mí y no de mí.

Un cruce de miradas entre nosotros y un par de ellas al infinito para recavar pensamientos. Me pregunto qué estará escribiendo en tinta verde. No paree que esté estudiando. Nuestras miradas se acababan de encontrar, debo estar roja. Me ha sonreído, he devuelto la sonrisa. Y si hoy tenía que ser un día de película, ¿Qué final tendrá? Al fin y al cabo, apenas es la hora de la siesta. Ni siquiera sé su nombre y el misterio sólo hace que me guste un poco más. 

Ojala no se vaya sin decir nada, ¿O debería decir yo algo? "Hola, me llamas la atención, soy española, ¿Salimos?" Muy original. Quizá tenga novia...o lo mismo es gay. 
Sea como sea, hay una realidad: los dos estamos solos y ya hace rato que se terminó el café. 
¿Creerá en el romance?


Para cuando terminó de escribir recordó que había quedado en algo más de media hora y decidió desmontar el tenderete literario y marcharse de allí. Tenía un sobre de azúcar blanco con el número de teléfono escrito y ni siquiera se había molestado en ocultar su intención, esa que sabía que no era suficientemente valiente para llevar a cabo. Cuando lo vio recoger su bolígrafo, su cuaderno, echar un vistazo al estado de la cámara analógica de su mochila y levantarse, esperó a que se fuera primero. Él le dedicó la mejor sonrisa y se fue, y ella detrás, con toda su voluntad. Caminó tras él preguntándose si debía o no debía hacerle aquel "dulce" ofrecimiento hasta darse cuenta que sus caminos iban a separarse. Quedaba tiempo hasta la acordada cita de las 16:35 y caminó tras él unos metros más por una calle que ya no le correspondía. Él la vio. Ambos comenzaron a tocarse el pelo y colocarse las gafas de sol. Cada uno en una acera, en silencio, ignorando lo demás. Ella no contaba con su parada técnica en un banco, así que con una última mirada de soslayo, se fue.

Llegó a la cita con mucho tiempo de sobra y un mensaje que anunciaba retraso, así que decidió sentarse a esperar y así poder releer ahora con más tranquilidad su cuaderno. Para cuando hubo terminado el primer párrafo se dio cuenta del error que podría suponer haberlo dejado escapar y no volver a encontrárselo nunca más. Agarró el bolso y el cuaderno y corrió, corrió desandando el camino que la pudiera llevar a aquel banco, en parte pensando si aquello era una buena idea, en parte sabiendo que de no hacerlo se arrepentiría toda la vida. Pero al llegar ya no estaba.

Le dio tiempo a volver a ser la primera en el encuentro planeado. Volvió a sentarse a esperar. Y entonces pensó, como ya sabia, que la perfección no existe sino que somos nosotros los que damos al momento o a las personas la óptica de lo que deseamos o necesitamos. Pero sobre todo, pensó que las oportunidades no suelen tener un bis y que la próxima vez, no volvería a casa con un sobre de azúcar entre las hojas de su cuaderno.

martes, 14 de mayo de 2013

¿?

Hoy me he sentido un poco mayor. Invitada a un concierto de la coral y orquesta de la facultad de educación y posteriormente acoplada en el aperitivo para tomar dos copas de vino, conocer gente y volver pronto a casa. De cualquier manera ha sido interesante, me gusta empezar a tener esta clase de "compromisos sociales" y saber manejarme sola. Reconozco que siempre me ha gustado la independencia que da moverse de un lado para otro en el sitio donde vives a pesar de lo que marca tu situación sentimental. De hecho creo que mis padres llevaban razón, cada cosa tiene su momento. Y hoy por hoy no me parece faltarle el respeto a nadie el hecho de saber ponerme algo elegante y dar una vuelta por el centro, tomando ventaja del siglo en el que me ha tocado vivir.

El problema, como siempre, es que a pesar de todo, a pesar de la confianza en mí misma y de los "altos espíritus" como dicen los ingleses, en los que vuelvo a casa después de este tipo de encuentros, estoy exhausta ante la idea de que al volver, lo que más me apetezca, sea hablar contigo.

domingo, 12 de mayo de 2013

He doesn't let you go.

Después de estar con ella siempre me apetece escribir. Quizás por aquello de que nunca me había sentado delante de alguien que viniera a contarme mi vida. Qué gran espejo...

Me siento a esperarla y me adelanto con el café porque sé que va a llegar tarde. El camarero es el más claro ejemplo de por qué algunos checos necesitan unos años más para salir de esa mentalidad que los deja aún hoy en el pasado. Reconozco que aunque no sea muy correcto, me siento a esperarla como más me gusta, con la espalda apoyada en la pared y mirando por la ventana. 

Entonces llega, y desde el momento que se sienta ya no puedo mirar otra cosa que no sean sus ojos verdes. Me cuenta lo que le ha pasado, lo feliz que la hace sentir, esa forma tan suya de medirla, de persuadirla. Cómo se le caen las ideas al suelo cuando él entra por la puerta. Sabe que cuando se vaya lo echará de menos, pero también sabe del buen recuerdo que le dejará. Sabe que hay que tener cuidado cuando se trata de pisar la línea del enamoramiento, pero no por eso le da miedo dejarse llevar. No puedo evitar sonreír cuando me dice que está bien ser un poco reservado y tener tus propios secretos y fantasías. Kasia dice que lleva mucho tiempo haciéndose preguntas pero que no hay vida si pudiéramos tener todas las respuestas. Que sus pasos la llevan al mismo lugar aunque intente dejar la mente en blanco, porque los sentimientos no se pueden apagar. 

"...and what about you?" me dice,

y cuando termino de hablar... bueno, me dice cosas que ya sabía, solo que a veces agradecemos que nos digan desde fuera. Para saber que no estamos locos.

sábado, 11 de mayo de 2013

Vino (II parte).

La felicidad de las cosas pequeñas no deja de ser una suerte. No sabía que a dos mil kilómetros podría haber una noche como las de antes, de cena bebida risas y chismorreos hasta que nos entre el sueño. Mi Yang, mi otra visión de la historia, la realidad para el delirio, el ánimo para el desánimo.


Tanta mezcla de pensamientos me ha llevado a un recuerdo de los lunes que comíamos de "taper". Decía Sergio, que así es como lo llamo artísticamente, en uno de nuestros debates, que el hombre de tu vida no tiene que ser aquel con el que compartes los días sino la que por múltiples razones crees que lo es.
Hace justo un año estaba demasiado preocupada por las despedidas: hoy estoy tranquila con los futuros encuentros: Serás mi despedida para volverte a ver.

Hoy es el día, "la última vez".   

Predicho, dicho y hecho

"...y si estás preparado sobre todo a afrontar y a perdonar algunas de las realidades muy duras de ti mismo, entonces la verdad no te será negada".

Muy fan de toda búsqueda de la verdad, pero más aún convencida de que la verdad vive en cada uno de nosotros. Enfrentarse a ella o no…es otra historia.
No sé si pensar que las verdades golpean últimamente más que de costumbre o pensar que las veo ahora más que antes porque tengo más tiempo para pararme a pensar. No… yo no puedo arrojarme al vacío. Aprendí a retenerme, sujetarme, irme o quedarme sin hacer ruido y creo que ahora ya es tarde para dar un golpe en la mesa. O a lo mejor es cierto…nunca es tarde y lo único que pasa es que sabemos que la verdad va a doler.
Estarás tan segura de que me has olvidado… una cosa está clara: las seguridades o inseguridades no  implican la verdad. La cualidad suprema debe de  ser conformarse.

Una certeza me queda para esta noche que se ha presentado llena de canciones: el mensaje de las letras se clava, ya no sé bien si por los recuerdos o por esas cosas que no se dicen y quedan suspendidas en el aire. La impotencia que da algunas veces levantarse y pensar que no hay tiempo, ni distancias, ni sueños ni hechos que cambien la verdad, mi verdad.
Fue un amor tan ciego que enseguida lo vi claro. La claridad ciega, para qué negarlo.

¿Verdad o ceguera?

viernes, 10 de mayo de 2013

Palabras de otros (II)

Porque un escritor como él, va a saber expresar lo que el día de hoy (y este curso) me han aportado mejor que yo:


Danos hoy, Señor, nuestro milagro diario.

Incluso si somos incapaces de percibirlo porque nuestra mente está centrada en grandes hechos y conquistas. Incluso si estamos demasiados preocupados con nuestra vida diaria para saber que nuestro camino fue cambiado por él. 

Y cuando estemos tristes, ayúdanos a mantener los ojos abiertos a la vida que nos rodea: una flor abriéndose, las estrellas en el cielo, el canto distante de un pájaro o la voz de un niño cerca.

Ayúdanos a entender que hay ciertas cosas tan importantes que las tenemos que descubrir sin ayuda de nadie. Y que no debemos sentirnos solos o desamparados, porque Tú estás ahí con nosotros, dispuesto a intervenir si nuestros pies se acercan peligrosamente al abismo. 

Ayúdanos a seguir hacia delante a pesar del miedo, y a aceptar lo inexplicable a pesar de nuestra necesidad de explicar y saberlo todo. 

Ayúdanos a entender que la fuerza del Amor recae en sus contradicciones y que el Amor dura porque cambia y no porque se queda igual sin asumir ningún reto.

Y a entender, también, que cada vez que vemos al humilde elevado y al arrogante modesto, somos testigos de un milagro.


Ayúdanos a saber que cuando nuestras piernas están cansadas, podemos seguir caminando gracias a la fuerza en nuestros corazones, y que cuando nuestros corazones están cansados, aún podemos continuar gracias a la fuerza de nuestra Fe.


MANUSCRITO ENCONTRADO EN ACCRA,
Paulo Coehlo (y mi traducción)

Todo final de camino es el comienzo de otro. 
Gracias.